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INTERNACIONALES - BEISBOL GRANDES LIGAS
Premio al Esfuerzo y Trabajo Duro
Carlos Antonio González especial para DeporMax
Martes 5 de agosto de 2003
El Salón de la Fama de las Grandes Ligas abrió sus puertas durante el fin de semana para recibir a los expeloteros Gary Carter y Eddie Murray como sus nuevos miembros. Ambos son claro ejemplo de la dedicación que un jugador de béisbol debe de tener para poder ser llamado "Grande".
En el caso de Carter, es muy recordado en Panamá por su paso en los Mets cuando ganó la Serie Mundial de 1986, en su momento fue considerado el mejor catcher defensivo y ofensivo en el béisbol. Un gran favorito de la fanaticada debido a su carisma y sonrisa de niño que lo llevó al apodo de "Kid" que se mantendrá con él en su placa como miembro de Cooperstown.
Una vez elegido Carter para el Salón de la Fama existió cierta tensión entre él y las Grandes Ligas debido a que Carter insistió en ser incluido como miembro de los Expos de Montreal, equipo que le dio la oportunidad en Grandes Ligas y con el cual se retiró a lo largo de 19 temporadas. Se convirtió así en el primero (y quizás único) miembro de ésta franquicia canadiense dentro del Salón de la Fama.
Por parte de Murria, muchos decían que tendría que esperar un par de años para que lo aceptaran en el Salón de la Fama, debido a su mala relación con la prensa. Sin embargo, los números de Murray eran demasiado grandes como para obviarlos. Uno de los más poderosos bateadores ambidiestros de la historia, 200 o más vuelacercas a ambos lados del plato, tercer miembro del exclusivo club de 500 HR y 3,000 hits. A lo largo de sus 21 años de carrera, en 20 temporadas al hilo consiguió 75 o más carreras impulsadas (marca de Grandes Ligas).
Murray siempre fue muy seco con la prensa. No así con sus compañeros. Prefería que su bate hablara por él, lo que lo llevó a malentendidos con los periodistas de Baltimore a los cuales decidió no concederles entrevistas por un tiempo, siendo él miembro de los Orioles de Baltimore. En su discurso Eddie dijo que él era igual que Ted Williams, seco con la prensa pero gran jugador, y que para él era un honor estar en el mismo "Club" que la leyenda Ted Williams.
No importa si uno era muy simpático o el otro tenía un aspecto más gruñón, en ambos casos se trata de grandes peloteros que hicieron época por su entrega en cada juego, el poder de Murray y la agresividad de Carter tras el plato son marcas dentro del béisbol.
Esto nos hizo recordar el caso de Rafael Palmeiro a inicio de temporada cuando llegó a los 500 HR y algunos periodistas pensaban que un jugador como Palmeiro no merecía estar en el Salón de la Fama porque no tiene nada de especial.
En verdad trataban de decir que Palmeiro no era un jugador tan llamativo o "mercadeable" como otros, cosa absurda porque ningún miembro del Salón de la Fama está ahí por sus buenas relaciones o carisma con la prensa o el público. Son los números los que lo ponen ahí y para poner esos números hay que tener dedicación, esfuerzo y consistencia.
Carter, Murray y Palmeiro son claros exponentes de eso.
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